Salud y Biología

Ovarios artificiales y fertilidad después del cáncer: estado de la investigación

Andamios biológicos capaces de sostener folículos forman parte de la investigación para preservar fertilidad después del cáncer, pero todavía no equivalen a un ovario funcional disponible.

Ovarios artificiales y fertilidad después del cáncer: estado de la investigación

Algunos tratamientos contra el cáncer pueden afectar los ovarios y reducir la posibilidad de un embarazo futuro. Por eso, la preservación de la fertilidad debe abordarse antes de iniciar una terapia potencialmente dañina siempre que la situación clínica lo permita. Entre las opciones utilizadas se encuentran la congelación de óvulos, embriones o tejido ovárico. El llamado “ovario artificial” pertenece a una línea diferente: intenta crear un soporte donde folículos aislados puedan sobrevivir y desarrollarse sin reimplantar directamente tejido que podría contener células malignas.

Qué significa “ovario artificial” en esta investigación

No se trata de un órgano completo fabricado en un laboratorio ni de un dispositivo disponible para pacientes. El término reúne varias estrategias de ingeniería de tejidos. Algunas emplean geles o materiales sintéticos; otras utilizan matriz extracelular, la estructura que queda al retirar las células de un tejido.

En 2018, un equipo del Rigshospitalet de Copenhague presentó una prueba de concepto con tejido ovárico humano descelularizado. Los investigadores retiraron las células del tejido, conservaron parte de su estructura y colocaron en ella folículos humanos aislados. Observaron repoblación del soporte en el laboratorio y supervivencia y crecimiento de folículos después de trasplantarlo en ratones.

Qué demostró y qué no demostró el experimento

El resultado mostró que un andamio ovárico humano podía servir como entorno para folículos en condiciones experimentales. No demostró que esos folículos pudieran producir óvulos maduros capaces de originar embarazos seguros en personas. Tampoco fue un ensayo clínico ni estableció una técnica disponible en hospitales.

La descelularización busca reducir el riesgo de trasladar células tumorales presentes en el tejido original. Sin embargo, describir el método como completamente libre de riesgo sería prematuro. Hacen falta controles sensibles para comprobar la eliminación celular, protocolos reproducibles de fabricación y estudios que evalúen contaminación, respuesta inmunitaria y seguridad a largo plazo.

Por qué el riesgo de reintroducir enfermedad importa

La criopreservación de tejido ovárico es una técnica establecida para pacientes seleccionadas, pero su uso posterior requiere valorar el tipo de cáncer. En algunas enfermedades, especialmente cuando existe posibilidad de células malignas en el tejido ovárico, reimplantarlo puede plantear un riesgo. Separar los folículos y colocarlos en un soporte sin células intenta ofrecer una alternativa para esos casos.

Las recomendaciones clínicas actuales distinguen claramente la criopreservación y el trasplante de tejido ovárico —procedimientos con experiencia clínica— de la construcción de un ovario artificial, que continúa en investigación. Las decisiones dependen de la edad, la reserva ovárica, el diagnóstico, la urgencia del tratamiento y la probabilidad de afectación del tejido.

Los obstáculos que siguen abiertos

  • Conseguir que los folículos sobrevivan al aislamiento y mantengan una maduración normal.
  • Crear una irrigación sanguínea suficiente después del trasplante.
  • Controlar la producción de hormonas y la interacción entre distintos tipos de células.
  • Demostrar que los óvulos obtenidos son maduros, genética y funcionalmente adecuados.
  • Fabricar soportes uniformes y seguros bajo condiciones clínicas reguladas.

Una revisión sistemática de estudios con matrices descelularizadas encontró resultados prometedores en supervivencia folicular y función celular, pero también gran variabilidad entre protocolos, evidencia principalmente preclínica y carencias metodológicas. Sus autores concluyeron que estos materiales permanecen lejos de una aplicación clínica como ovarios artificiales.

Análisis de Ciencia360

El valor de esta investigación está en intentar separar dos objetivos difíciles: conservar folículos y evitar el reimplante de células potencialmente malignas. El experimento de 2018 aportó una prueba de concepto, no una solución terapéutica terminada. Los titulares que presentan un ovario artificial como sustituto disponible o como garantía de fertilidad adelantan la evidencia.

Una persona que vaya a recibir quimioterapia, radioterapia o cirugía con posible impacto reproductivo necesita orientación temprana de oncología y medicina reproductiva. Este contenido es informativo y no sustituye una evaluación médica individual.

Fuentes y referencias

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